Los fríos del invierno nos llevaron al barrio Peñarol, un barrio que se expresa y comparte -con justificado orgullo y cariño- su historia, su presente y sus proyectos para el futuro.
Se expresa a través de la voz de sus referentes barriales y se expresa a través de recursos visuales.
Tuvimos como guía a un vecino investigador y conocedor del pasado del barrio y persistente promotor de un futuro que lo ilusiona para el mismo. Fueron incontables las historias que nos compartió: desde las apenas intuidas hasta las más inesperadas y sorprendentes.
Nuestro itinerario incluyó la estación ferroviaria de Peñarol, sus vías y cruces (incluido el puente peatonal), la vista exterior de parte del extenso predio de los talleres de AFE, el museo ferroviario de CEFU, el Centro Artesano, la Biblioteca municipal María Vittori y el exterior de la antigua biblioteca ferroviaria, la plaza Congreso de abril de 1813 con su recordatorio a Gilberto Trencito Coghlan, las viviendas del personal de la empresa ferroviaria inglesa (obreros más indispensables, jefes y altas jerarquías) y otras construcciones que hacen a la historia barrial.
En el museo ferroviario disfrutamos de la sapiencia de destacados miembros del Círculo de Estudios Ferroviarios del Uruguay, que nos ilustraron sobre la historia de la Estación Peñarol y la de los ferrocarriles del país. Recorrimos así mismo su atrapante y completísimo espacio expositivo.
En el Centro Artesano, se nos permitió curiosear en cada rincón. En ese centro, que aún funciona, se dictaron talleres, se vio cine, teatro, musicales.
En la biblioteca fuimos atendidos por su bibliotecario, que aunque no hace demasiado que está allí, claramente cumple su tarea con amor y entusiasmo y ya se está compenetrando con el barrio y sus vecinos. Nuevamente: muchas historias sobre el pasado y el presente.
También accedimos a la huerta comunitaria y almorzamos a resguardo gracias a la amabilidad del equipo del Centro Barrial.
En todos los recorridos, el barrio nos “habló” con contundencia pero en silencio.
Lo hizo desde el conjunto de historias y referencias expresadas en los textos metálicos insertos en los pavimentos, desde los murales sobre temas barriales -entre los que se cuentan los muy expresivos de los pibes de oro y carbón- ,desde una cartelería muy completa que nos situó y fue pie para el desarrollo de nuevos relatos.
Llegado este punto, hay que decir que cada hito visitado generó mucha curiosidad, muchas preguntas, muchas respuestas y mucha retroalimentación.
En definitiva, una salida intensa, en la que no solo aprendimos muchos aspectos del barrio Peñarol sino que lo hicimos de la mejor forma: a través de relatos entusiastas que nos hicieron encariñarnos –con conocimiento- con un barrio más de la capital.



























Leave a Reply